viernes, 10 de septiembre de 2010

Video de la Isla

http://www.youtube.com/watch?v=IEXDbSnJHkU

Un videito que resume mi voluntariado por alla....dura poco espero les guste

martes, 13 de julio de 2010

El dia mas feliz de mi viaje...hasta ahora


Pues es el último día en la isla, para cuando lo lean ya no lo será; juro que no me quería ir. Es confuso esto de los tiempos porque voy en el barco escribiendo en la parte alta que es de descanso con un sol de atardecer a mi derecha, la isla frente a mí y un infinito mar de mi lado izquierdo; pero cuando publique esto será hasta que esté en continente en una ciudad como cualquier otra, ¿porque me consterna? hablaré en presente.

Hoy nos tuvimos que levantar más temprano de lo normal pues llegaba barco y había que descargar la mercancía y además llegaba Geiner (si han seguido mi historia ya sabrán quien es, si no, el administrador de la isla y por quien estoy aquí). Yo creo que la magia, energía y encanto de la isla se conjuntaron para darme una cálida despedida a mí y en el caso de Gein una bienvenida.

En Costa Rica y sobre todo en la isla suele llover SIEMPRE. Poco, mucho, por largo tiempo, corto, chipi chipi, todo el día, parando a ratos; pero diario llueve. Ese día amaneció SOBREdespejado, un sol radiante, una luz de amanecer que llegaba a la punta oeste del acantilado que forma a la bahía haciendo que la vegetación resaltara más (cosa que no creía posible). El mar había despertado tranquilo, tanto que casi era un espejo. La lancha llegó, descargamos el alimento, vi a Geiner (lo extrañaba), subimos a desayunar, bajamos a la junta, hubo junta de funcionarios, arreglé los últimos detalles de la maleta y luego: ¡el comienzo de uno de los mejores días de mi vida! (y vaya que es difícil ganar uno de esos puestos).

En el barco teníamos que estar abordados a la 1pm, pero de despedida, nos quisieron llevar a Roca Sucia; un punto de buceo que moría por conocer porque es un punto de limpieza de mis amados y esperados bichos. Tras esperar vestidos bastante tiempo (y de hecho estuvieron a punto de dejarnos alborotados) mientras iban a un barco a llenar los tanques, terminamos zarpando como a las 11:30 camino a aquella gran y única piedra (de hoy en adelante amaré más la geología).

Lo primero que vimos fue, de esperarse, un tiburón punta blanca jajaja (aún sigo sin hartarme de ellos) pero ya sumergiéndonos hasta los 80 pies, ¿que no vimos?. Quedé fascinada porque vi peces trompeta grandes, muy grandes; pero fueron NADA comparado con otros peces que llegué a ver, que ¡no miento! medían metro y medio o dos fácil; justo como en el pasado. Yo a pesar de ser cero ictióloga no podía dejar de verlos porque su tamaño era simplemente alucinante (que mal que hayamos llegado al punto de decir esto). Seguimos avanzando y me sucedió algo rarísimo (prometo que es verídico); así como en las películas que viene algo de suspenso y te ponen una música que ayuda a ponerte nervioso, pues así buceando escuché un sonido que no era de alguna especie o de algún humano bajo el agua, era música de suspenso que me decía “voltea” y bueno siguiendo mis instintos empecé a mirar a todo mi al rededor cuando me doy cuenta que del lado superior-izquierdo mío venía un tiburón martillo en nuestra dirección. Mi primer sentimiento fue intensísimo pues no podía creer que después de esperarlo tanto el estaba ahí, tan cerca de mí, la emoción que sentía era simplemente extrema, demasiada, incontenible; luego recordé que a ellos les da miedo si perciben tu ritmo cardiaco muy acelerado (es decir si estas muy emocionado o apanicado) y traté de concentrarme para calmar mi ímpetu y no alejarlo rápidamente, por lo que volteé a ver a los demás y hacía ruidos para que se dieran cuenta que ya habíamos encontrado al primer martillo. Pero lo vieron cuando ya se estaba llendo.

Seguimos el recorrido, pasó un segundo martillo, un tercero, un cuarto (no tan seguidos el uno del otro) y debido a la corriente o a que era un buen punto de observación, había veces que nos quedábamos pegados a la pared arrecifal sostenidos de la roca. En una de esas ocasiones me quedé con la mirada clavada en esa roca pues resulta que había corales pequeños en forma de tubo impregnados a ésta y adentro de ellos peces de 1 cm (literalmente) que se asomaban y ocultaban jajaja demasiado tiernos, me reía muchísimo de verlos. Pero mientras veía esas mirruñitas me dí cuenta que mis amigos me empezaron a llamar, volteé y ¡wow! lo que mas deseaba ver estaba ahí, a 10 metros de mí: una escuela de 20 tiburones martillo, no eran cientos cómo dicen que se ven en otros puntos de la isla o temporadas; pero definitivamente es de los espectáculos más magníficos que he visto (y lo defino así porque no me gusta encasillar y decir que es el número 1, pero al menos muy cercano seguro). Se veían tan únicos, tan imponentes, tan guapos, tan armoniosos, tan seguros (e inseguros a movimientos), tan unidos, tan despampanantes. Definitivamente merecen ser los dueños del océano, definitivamente la naturaleza me demostró en ese instante porqué ellos habitan el océano desde hace más de 100 millones de años, desde los dinosaurios, desde antes.

Dicen que lo bueno dura poco y no fue la excepción. A Josué, nuestro guía, se le acabaron las 3000 libras de aire del tanque a los 25 minutos. Rapidísimo. Yo salí con 1800 y los otros dos con un número similar. Pues mi familia siempre me dice que nunca me conformo, pero he de decirles que ha pesar de que me hubiera gustado terminarme mi tanque allí abajo, salí del mar muy conforme, plena, realizada, feliz, ¡al fin (literalmente el fin) los vi!.

Pero la maravilla del día no terminó allí. Tras haberme consentido el amanecer, la isla, roca sucia y los tiburones, la naturaleza no paró; se empeñó en dejarme tatuada en la memoria la belleza del planeta, estoy segura que logrará que mi memoria no falle como suele fallar. Estoy segura que ese día es de esos que se recuerdan para toda la vida.

Nos regresamos en el barco, salimos como a las 3pm y el maravilloso pacífico siguió como espejo (increíblemente no fue necesario el Dramamine ni estar acostada todo el viaje para evitar las náuseas). Me regresé en el mismo barco que llegué (dicen que es el peor) pero a mi parecer estuvo delicioso. En la parte de hasta arriba hay un área de descanso con tumbadoras y sillas a la cual subimos desde terminada la cena. Me acosté en una de las tumbonas mientras Justin y Moisés eligieron sillas a mi lado. Nos quedamos aproximadamente unas 2 horas en silencio viendo el cielo; “¡¿DOS HORAS CALLADOS SÓLO VIENDO EL CIELO?!”, pues he de decirles mis estimados, que estar en medio del pacífico, sin luna, con un cielo 100% despejado y sin civilización (y por lo tanto luz) a más de 250 km a la redonda es un espectáculo estelar IN-igualable-pagable-creíble-sólito. Decidimos en definitiva dormir ahí en lugar del camarote por lo que mis hombres cambiaron su lugar por tumbadoras y fue de las noches más especiales que he tenido.
Primero que nada, la compañía no pudo ser mejor (a ellos dos los aprecio mucho), luego el desvelo (pues no dormimos), nos contarnos historias, señalamos estrellas fugaces, buscamos satélites, desciframos objetos radiantes, con trayectoria irregulares y sin patrón, platicamos y platicamos, fue muy divertido. Ya muy avanzada la madrugada Moisés nos mostró la Luna, no había aparecido en toda la noche y surgió demasiado bella. Se veía el círculo lunar muy grande con tan sólo unos milímetros de luna en la parte inferior que casi tocaban al mar; estaba demasiado baja, como contándole secretos. Y a su alrededor, un cielo roji-vino indicando que el amanecer no tardaba en llegar. Llegó, coloreó el cielo, las estrellas se fueron y saboreamos la cereza del pastel: los delfines comenzaron a brincar a una corta distancia de barco. Fue demasiada belleza contenida. De la isla me voy feliz, maravillada, entregada, realizada, agradecida. No cabe en un pacífico todo lo radiante que me siento. Se termina el sector CR.

domingo, 11 de julio de 2010

Buceos en la isla...


















Pues ya fui a bucear dos veces; para mi desgracia, ningún tiburón martillo me quiere ver; y soy afortunada o no (según diversos puntos de vista) por no haber visto aún al tiburón tigre. La mayoría no se lo quiere encontrar, dicen que es una hembra de unos 7m, vi una foto, ¡ ella es tremendamente hermosa!.
Tiburones punta blanca sí seguí viendo y de más tamaños (juveniles pa abajo) incluso vi al tiburón más hermoso que he visto: ¡un recién nacido que medía menos de 50 cm! uff parecía de peluche; sólo me daban ganas de abrazarlo y mimarlo. El primer buceo fue en Manuelita profunda (el islote más grande cercano a la isla) y fue toda una aventura en el sentido de que íbamos Moises -el dive master- (que era la primera vez que iba a ese punto y no sabía como estaban las corrientes, ni desde donde empezar, ni que tan profundo era), Esteban -el panguero- (que era la primera vez que iba a panguear un buceo por lo que le explicaron que siguiera en el agua nuestras burbujas para que no nos perdiéramos), y Justin -el gringo-, Silvia -mi amiga- y yo que era la primera vez que buceábamos en Isla del Coco. Jajaja para todos nuestra primera vez pero afortunadamente todos salimos vivos jajaja; no ya hablando en serio, todos lo hicimos muy bien.

A pesar de haber estado muy lindo ese buceo no fue tan chingón como el segundo buceo que fue en Isla Pájara (el islote más cercano a Manuelita). Ahí bajamos 90 pies y a pesar de no haber visto lo que yo esperaba (insisto, las expectativas siempre son malas) vi otras cosas SOR-PREN-DEN-TES. Para empezar y por agasajada, comenzaré con lo que más me gustó, y fue estar hasta abajo y voltear a ver la superficie. Eso es algo que hago muy seguido, esté donde esté, pero este panorama tenía algo especial, lo especial de lo nuevo, lo especial de no haberlo visto nunca. El acantilado se iba adentrando en el mar y la pared la llevábamos al lado, pero la perspectiva de ésta desde el fondo era única porque los corales salían como si fueran costras; trozos saliendo, recovecos, formas, rugosidades, cosa bella. Por lo general ves lo que hay debajo, no algo debajo, a lado, arriba, por doquier.

Vimos también muchas morenas pero una en especial fue impresionante. En lugar de estar bajo algo, como normalmente lo están, estaba en la hendidura que formaban dos paredes semi unidas; era una morena taaaaaan grande y taaaaaan gorda, uff cual anaconda. En este punto senti mucha corriente, es terrible eso de la corriente. Al principio (de ida) nos llevaba de lo lindo, nos ayudaba a nadar, pero luego no se porqué a Moisés se le ocurrió nadar de regreso en lugar de salir allí en ese punto y uff que cosa más agotadora yo sólo sentía como chupaba y chupaba aire del esfuerzo. Cuando íbamos de salida yo llevaba como 600 libras en el tanque (la reserva es en 500) y dicen que haber tenido tan poco aire en el tanque fue lo que me empezó a subir como globo. Más esfuerzo, nadar hacia abajo para no salir disparada; bueno bueno, así va aprendiendo uno.

De regreso de esa inmersión, un poco tristes por no haber encontrado martillos, sucedió la recompensa más chingona (perdón abuelo por la palabrota ;-) ) que me pudieron dar. A Moiso se le ocurrió pedirle a Esteban que nos acercara un toquecito a la cascada que estaba al lado de la bahía Wafer (yo hacía tiempo que quería ir allí) pero nunca pensé que fuera tan fenomenal. Literalmente ES EL LUGAR MAS BELLO QUE HE VISITADO EN MIS 21 AÑOS.


El dingue no se pudo acercar mucho porque era una playa extremadamente rocosa entonces Justin, Moiso y yo nos aventamos y comenzamos a nadar hacia la entrada, hacia la mini bahía. Para contribuir al cansancio había más corrientes pero bueno, nada grave que unas brazadas más fuertes y mañas no puedan arreglar. Llegamos y comenzamos a caminar por el río que bajaba de la cascada; las piedras estaban muy resbalosas y el agua tremendamente helada.



Caminamos y caminamos hacia adentro, metiéndonos entre dos acantilados. Cuando casi topamos pared llegamos a una poza pequeña que se formaba por una cascada como de 4 metros que a su vez, caía de otra poza más grande (a la cual no pudimos acceder) que se formaba por una cascada de unos 100 metros. Esta cascada grande es verdaderamente alucinante; es lo que hace tan bonito a este lugar. El agua va cayendo desde lo alto del acantilado; y al ser una pared irregular con zurcos, montículos y digámoslo de una forma poco apropiada pero que da la idea general, rota, el agua al caer se iba ramificando rodeando a cada una de esas pequeñas hendiduras y hasta el final volvía a ser un mismo chorro de agua. Verdaderamente hipnotizante. Al rededor, todo era verde obviamente y no miento y perdón si insisto; pero te hechizaba.


Salimos de ahí y volvimos a la base para recoger a más gente y llevarlos también allá, pues no se podían perder de aquel lugar tan místico. Cuando llegué le conté a Silvia lo único del lugar; y ella no me creyó cuando vulgarmente (con fin de que me entendiera) le dije que eran 7 orgasmos visuales en uno. Regresamos al lugar pero esta vez éramos 10 personas y la cascada seguía igual de llamativa y seguía siendo el centro de atención de todos, pero no les entusiasmó tanto como a nosotros 3, no lo sintieron de la misma manera e incluso yo, no sentí ese toque en la panza al verla (que no significa que no la estaba disfrutando, que quede claro). Esa magia resultó ser sólo en aquel momento, lo cual de hecho me entusiasmó aún más pues fue un algo único e irrepetible; me encontraba en el lugar exacto, en el momento preciso, con las personas que debía estar. Un recuerdo de esos que son pa‘ siempre.

En la segunda visita le encontré un nuevo detalle; es como cuando vez una película por segunda vez y te fijas en cosas que no notaste la primera. En la cascada pequeña había un tronco recargado que llegaba hasta la siguiente poza y justo el agua le caía encima (eso sí lo había notado); pues bueno, nadé hacia él, lo abracé por delante como un koala, y ya agarrada me recorrí para estar yo detrás de éste, tomé aire y me sumergí. Ya adentro me agarré del tronco fuertemente con las piernas y bajé mi cuerpo hacia el fondo. Volteé para arriba y el espectáculo del agua de la cascada cayendo sobre la poza fue único; ni si quiera encuentro la manera apropiada para describirlo; creo que con eso les digo mucho.


No se porqué subió medio mal el video, pero he aquí la cascada:

http://www.youtube.com/watch?v=nas8967gTjM

jueves, 1 de julio de 2010

Isla del Coco



Pues bien me advirtieron antes de venir acá, que en la isla uno tiene que ser muy prudente porque al estar a 540 km del continete la cuestión no se trata de vivir sino de SOBREVIVIR; tiene su lógica en el sentido que si te pasa algo o hay cualquier emergecia y suponiendo que hay un barco que va a zarpar en ese instante vas a tardar 36 hrs en llegar a Costa Rica. Pero siendo objetivos, ¿realmente que te puede pasar?, en mi opinión aquí no se sobrevive, AQUÍ ES DONDE SE VIVE.

En este paraíso no tienes que quedarte en casa de noche como sucede en el norte de México donde hasta toque de queda hay, lo más que te puede pasar de noche es que un cochino no te deje pasar cuando caminas. No estas todo el tiempo preocupado porque te van a asaltar, en el caso de las mujeres a abusar de ti, pues aquí sólo hay una arma y se usa cuando se va a patrullar los alrededores de la isla en lancha . No me preocupo porque haya algún loco borracho impertinente como sucede en Sisal porque no hay ni drogas ni alcohol que dejen ingresar. No escucho diario noticias sobre como el narcotráfico toma el poder estado por estado porque a pesar que sí llega la tv satelital (si, yo también me sorprendí, ¡144 canales!) los malos de la película (y no por eso son menos graves) son los pescadores que entran a la zona marina de la isla en la cual se prohibe cualquier tipo de extracción. Vamos, ni siquiera hay preocupaciones en cuanto al dinero porque eso aquí no vale nada.
En la Isla del Coco las mayores preocupaciones son hacer cosas para mejorar las condiciones en las que los guardaparques y voluntarios vivimos aquí y sobretodo hacer alg
o por la conservación. ¿Lo leyeron bien? ¡aquí lo principal es la naturaleza! si sí, aquella cosa verde o azul (según sea el caso) de la que muy pocos se preocpan y de la cual dependemos tanto.
Hablando un poco de datos generales, solía ser un punto de barcos piratas, por lo que alberga muchas historias de tesoros que muchas naciones han tatado de encontrar y por supuesto, nadie lo ha logrado. Tiene un endemismo altísimo de flora y fauna, sobre todo del primero. Tiene dos tipos de bosques, tiene venados (aunque no pertenecen aquí) y en la parte marina, uff ¡dicen que es un sueño! para que se den una idea, es como si fuera una pequeña muestra o una foto de cómo era el mar hace 200 años. Así de biodiversidad y con ese número enorme de especies.

Aunque haya papeles asignados para el caso de los funcionarios, así como los voluntarios todos hacemos de todo. En mi caso me ha tocado desde limpiar un baño, pasando por construir un techo de una cabaña, hasta ser traductora de unos gringos que han estado varios días filmando aquí, así como snorkelear y monitorear tiburones punta blanca. Me fascina hacer de todo, me siento muy útil.
Somos aproximadamente 15 personas y como todos nos vemos la cara todo el día, todos somos muy tolerantes, pacíficos, pacientes, alegres, etc. Todo mundo tiene la mejor de las energías con todos por lo que más que una comunidad conviviendo es como una familia.

Trabajar aquí es el mejor trabajo que alguien pueda tener. Me da envidia y a la vez mucho gusto por ellos. Simplemente es un oasis. Mañana nos van a llevar a bucear, estoy EXTREMADAMENTE EMOCIONADA. Estoy teniendo muchas expectativas y eso nunca ha sido bueno pero no lo puedo evitar.




martes, 22 de junio de 2010

Costa Rica


Llegué de noche a San José; Geiner (el administrador de la Isla del Coco y el hombre por el que estoy aquí) junto con Jóse, su hermano; me estaban esperando ya hace rato en el aeropuerto. Me dieron un tour nocturno en automóvil por la ciudad, y a primera vista era para mí un lugar olvidado: locales cerrados, calles sin gente, silencioso, algo sucio y encimado; como recién terminada una fiesta. Sinceramente pensé que era la hora, la zona tal vez y en parte tuve razón, pero en parte no. La siguiente zona del recorrido citadino fue una de casinos, prostitutas y autos que se creían en el “Hermanos Rodríguez” (pista de autos de carreras); pero pasadas unas cuadras volvíamos a lo mismo. Al día siguiente al pasear por la ciudad me dí cuenta que gente, locales abiertos y calles transitadas ya había; pero algo que no cabía en mi concepción (y aún me cuesta) es que en San José no existe el típico y maravilloso “centro histórico”. Toda la arquitectura es de la moderna desechable y en verdad no hay algo que date historia, pero eso sí, arte callejera por todos lados (cosa que me gustó). A pesar de todo, como buen lugar nuevo, tiene su encanto; me la he pasado BASTANTE bien acá.


La familia de Geiner (con la que me estoy quedando) es de lo más atenta, cariñosa y linda. De verdad una joya! (como buenos latinoamericanos). Con Raquel (la hermana) he hecho una amistad muy linda y Gein es como un hermano mayor que todo el día molesta, como buena masoquista que soy (gracias a mi padre), me la paso muy bien con él. De hecho nos fuimos los dos unos cuantos días al caribe: a Puerto Viejo y a Cahuita.


Puerto Viejo es un lugar 100% decadente y cochambroso, ‘habanesco’ diría yo, pero con mucha cultura reggae; a pesar de ello (si sí, no soy muy afín a esa cultura) un lugar precioso. Por citar un ejemplo: Gein y yo nos fuimos a caminar por las playas y me metió en el trozo de selva a orilla del mar (para esto aquí sí se respeta lo de “no construir en los primeros 50 mts de playa” por lo que no hay ni casas, ni restaurantes, ni palapas en la orilla del mar: UN VERDADERO LUJO) y me llevó cuesta arriba (como si fueran muchos metros jajaja) a lo alto de un acantilado; justo ahí, justo a estar a nada de llegar, se soltó un tormentón pero ¡DE AQUELLOS! . No se imaginan lo mágico del momento: a los lados, una vegetación que sobresalía a sobre manera por el brillo del agua; de frente un islote en medio del mar que a pesar de lo cercano se veía un poquito borroso por la cantidad de lluvia; debajo de nosotros, un mar picado que trataba de alcanzarnos; y arriba una lluvia torrencial que nos bañaba uff con una felicidad BRUTAL. Yo suelo disfrutar mucho las lluvias, pero esa en aprticular tenía un ‘no se que’ maravilloso.


Cahuita es un parque natural donde está un camino muy cercano al mar que te lleva a lo largo de una selva DENSA. Una selva con muchos monos, de los aulladores y de los silenciosos; grillos gigantes, plantas exóticas, arañas tremendamente elegantes, cangrejos hermitaños cruzándose en el camino todo el tiempo, lagartijas con copete que tienen un toque de dinosaurio, en fin, una caja de sorpresas. Tras 4 km de recorrido llegamos a Punta Vargas, una playa para sólo nosotros donde toda la vista era mar y selva: un manjar para los ojos, si es que eso se puede.

De la parte marina puedo decir que no vi muchos corales, pero los escasos que ví, estaban sanos. Que alegría me dió eso! También en la orilla rocosa del mar sucede algo que nunca había visto y que obviamente, me fascinó: La orilla es de roca y te vas adentrando (digamos que vamos a 2 mts de distancia) y de repente hay un hueco en la roca; si, sí, una alberca de aproximadamente 7x2 mts y 3 de profundidad. Al rededor de ese hoyo de agua sigue la roca normal llegándote el agua a los tobillos; una cosa realmente rarísima. Adentro peces y algo de corales, pero es como la clama en la tempestad: un fondo arenoso y con vida, en una orilla semi-escarpada.

En la ciudad me sucedió hoy algo terriblemente gratificante. Si hay algo que me cuesta mucho trabajo es contar algo con poco detalle, pero en haras de superarme, trataré de resumir. Fuí por segunda ocasión en el viaje a visitar una ONG llamada PRETOMA que trabaja con asuntos de la pesca de tortugas y tiburones. Luchan mucho contra el aleteo (creo que debido a mi gran trauma ya les habré contado a todos ustedes sobre ello, pero por si no, vean este video de sólo 5 minutos http://www.youtube.com/watch?v=PC66ACRpBH8&playnext_from=TL&videos=spbH8mtMdUk ) y bueno, hoy fue como llegar a mi MECA. Mi intención de volver a visitarlos fue que quería comprar una playera (a opinión de mis amigos totalmente amarillista, en mi opinión literalmente sincera y verdadera) pero la cosa salió mucho mejor.
Llegué esta vez sin Geiner pero con Silvia y Miguel (dos amigos de la universidad que llegaron ayer y estarán conmigo), y bueno a mi parecer fuí mejor recibida que la vez pasada (y vaya que habíamos sido bien recibidos).


La primera vez me enseñaron todas las pruebas de anzuelos que habían hecho hasta llegar al efectivo, el cual si jalas una cuerda sacas lo que pescaste, si jalas otra, liberas muy facilmente al animal (en el caso de ser una especie prohibida, vetada o no deseada). Me enseñaron los dispositivos que le ponen a los tiburones para rastrearlos ya sea vía satelital o acústico; atornillan a su aleta un aparato, o en su defecto, le abren, le insertan y dan dos puntadas en el segundo caso. Ambas cosas les han estado funcionando bien para monitorearlos y algo que dijo el de la organización me dió mucho revuelo en la cabeza por la genialidad a pesar de lo trágico “Se ve cómo los tiburones nadan al rededor de la isla, van alejándose y acercándose hasta que de repente se les ve irse en línea recta a Puntarenas” (puntarenas es un puerto, y se refería al momento en que eran pescados). Ese mismo día me regaló dos cds con videos de promoción y me mostró unas fotos y videos. Salí contentísima.

La segunda vez le pedí que les enseñara a mis compañeros el maravilloso anzuelo (que DEBE de ser a mi juicio distribuido mundialmente) y les platicara un poco de lo que a mí. En su tiquense amabilidad también les enseñó fotos y videos; y después de rato de plática acabó regalándome una guía de identificación de tiburones, una revista con artículos del aleteo, un compendio de artículos de tiburones, un póster, 3 calcomanías, un anzuelo de esos maravillosos (para que bajita la mano y agradecería la discreción de los lectores del blog, ayude a que la idea de ese anzuelo llegue a manos de pescadores mexicanos porque claro es un anzuelo patentado) y un bonche de estampas nuevas que hicieron sobe el aleteo para repartir. He de comentarles como nota rápida que en Costa Rica el billete de 2 mil colones tiene en la parte de atrás un tiburón martillo; pues ellos lo que hicieron fue hacer una estampa de un billete idéntico pero con un tiburon sin aleta y dejando rastros de sangre en el agua; una belleza. Por si fuera poco, hace tiempo que quiero conseguir un documental que no he visto y muero por ver llamado THE END OF THE LINE, y el encargado de hacer los videos de promoción de la ONG me dijo que me daría una copia de la película gratis para mi regreso de la isla.

No se si notaron mi amor por los tiburones, mi interés en el tema del aleteo o transmití mis ganas de hacer algo porque me abrieron los brazos. Ojalá pudiera trabajar en una organización así; de entrada, sé que voy por buen camino. Mañana salgo hacia la Isla del Coco, me esperan 36 hrs de barco así que ya luego contaré mi experiencia.


domingo, 6 de junio de 2010

Akumal




Pues si, después de Colorado estuve una semana más en Sisal y luego me vine a Akumal (una playa caribeña cercana a Tulum) de práctica de campo con Rod (el profe), el Macho (un amigo de mi generación) y la Chiva (una amiga de ua generación arriba).

Vinimos 10 días a bucear, ¡al fin llegó el momento esperado durante todo el semestre!... diario nos levantamos a las 7 y poco; desayunamos, nos preparamos y a las 830am estamos en el Dive center preparando el equipo para a las 9am dar la marcha hacia la mar :-D .

En la mañana hacemos 5 inmersiones de 15 minutos cada una aproximadamente en parches diferentes. La idea es hacer una evaluación y una caracterización del arrecife por lo que para ello tiramos un transecto (como una cinta métrica de 50m) sobre la cual hacemos una banda imaginaria de un metro y lo que veamos en ella lo anotamos. Macho es el encargado de ver los peces que hay, la chiva los corales y yo qué enfermedades tienen qué corales; rod graba todo ese transecto en video para luego revisarlos en laboratorio. Luego el papel de la cadena nos la vamos turnando; hay que poner una cadena de 20m sobre la superficie del arrecife, si hay un hoyo tons hasta el fondo si hay una montañita todo sobre ella, para así poder ver que tan compleja está la topografía y luego se mide cuanto quedó.

El punto es que todo empezó NO muy satisfactoriamente pues la chiva y yo invariablemente nos mareábamos terrible y le dabamos nuestra ofrenda diaria al mar desde la borda de la lancha jajaja; después, el Dramamine se convirtió en nuestro mejor amigo.

El fondo del mar akumaleño es medio triste (como casi cualquier fondo del mar) pues el 60% es un cementerio y el resto son corales enfermos pero la verdad ME FASCINÓ todo lo que ví ! Nunca en verdad NUNCA pense que me gustarían tanto los corales, y el hecho de verlos en vivo después de haberlos estudiado en libros es HERMOSÍSIMO.





Por las tardes íbamos como a otros 4 puntos pero ya más pegados a la costa por lo que lo hacíamos con snorkel en vez de tanque y ahí fué donde vimos muchísmas tortugas la mayoría gigantísimas, no miento, como de metro y medio o poco más. Estas estaciones son muchisímo más cansadas porque obvio estan las olas, la corriente, nadar en superficie, etc; pero bien chingonas.

Ayer fue la muerte, nos tocó hacer puras lagunas, es decir puro snorkel y las primeras dos fueron el bahía de akumal (cosa leve) pero las segundas fueron TERRIBLES. Llegamos al arecife y resulta que la distancia de la superficie del arrecife a la superficie del agua era ¡¡de menos de 15 cm!! por lo que nadar encima de eso estaba cabrón. A mí me tocó hacer la cadena, es decir la parte lenta porque hay que irla acomodando poco a poco y LI-TE-RAL-MEN-TE me quedaba horizontalmente en pose de lagartija (sí sí como cuando haces ejercicio) esperando a que llegara la siguiente ola y me impulsara un poco más, cosa también complicada porque tenía que cuidar de no mover la cadena, de estirar la parte que no había puesto y acomodarla en el nuevo cacho de arrecife, de no aplastar los corales vivos y sobre todo cuidarme de que no me aventara contra un erizo ¡¡¡¡porque habia millones !!!!, literalmente moría de pánico pero como dicen "al mal paso darle prisa", mis compñeros también se tardaron como yo pero ellos fué mas rápido porque era el transecto.

Una vez terminado y tomada la medida había que regresar por el mismo camino y recoger la cadena y desatorarla uff maldita cadaena que se atoraba. Para enfatizar el nivel de complicación de este arrecife, para hacer un transecto normalmente tardamos 15 minutos, bueno entre entrar, hacer la cadena y el transecto y salir tardamos 50 minutotes! estuvo BIEEEEN cansado pero la verdad nos sentíamos muy contentos de haberlo logrado. Para el cuarto arrecife también estuvo complicado por la distancia a la superficie pero más que nada por la corriente, nos tardamos menos pero TREMENDO SUSTO porue estuve horas (si si, exagero, probablemente 10 minutos) a mis compañeros y por mas qu volteaba a la playa, al arrecife, al mar, a todos lados no los veía. Pero bueno afortunadamente no se los había tragado el mar ni ninguna historia que pude imaginarme en ese momento, simplemente nos había sacado el mar por lados diferentes y a ellos les había costado más nadar de salida.






Regresamos a hechar el clásico sandwich pa comer y partimos hacia la quinta estación. Fuimos a Bahía Príncipe y todo se veía muy tranquilo, lleno de turistas, unas boyas, cosa linda. Nos dijo Rod que era el peor de todos pero ps pensamos "¿porque? si el arrecife se ve bien cerca!" pues ingenuos nosotros que intentamos llegar a el; a pesar de ser de los más cercanos que habíamos hecho (si no es que el más) la corriente estaba fuertisísima, peor de verdad mal plan. Rod tras harto esfuerzo logró llegar y apenas podía permanecer agarrado de un coral con harta fuerza; el macho llegó y casi luego luego se regresó, y la chiva y yo nadábamos con todo nuestro esfuerzo pero con toda esa fuerza sólo conseguíamos permanecer en el mismo lugar; dejábamos de patalearle duro y la corriente nos llevaba, no no FATALISIMO. Decidimos abortar misión y si de por si ya íbamos dos que tres cansados terminamos ya exhaustos.

Una cosa hermosísima que me pasó mientras discutía con la corriente fué que había abajo de mi ¡una morena bebé ! era la cosa más tierna y hermosa del mundo, de verdad!. Era café con manchas blancas y me veía como analizándome no no awwwww una cosita en verdad excesivamente tierna.

Salimos, regresamos al CEA (Centro Ecológico Akumal) lavamos nuestra camioneta, nos dimos un deliciosísimo baño y cenamos.
Algo que nos dio hartísimo gusto fue que Rod nos dijo que después de haber hecho los arrecifes de ese día (refiriéndose a los de Media Luna, es decir, los de la poca distancia a superficie) ya cualquier trabajo que nos pusieran (obviamente hablando de temas relacionados, no de dentista ni mecánica) se nos haría super papa. Ojalá ! porque la verdad es que estuvo cansadísimo, complicadísimimo, tediosísimo, pero es muy satisfactorio cuando lo terminas, volteas y dices: "¡Wow!,lo logramos".

Hoy amaneció con mucho viento por lo que fue nuestro día libre; al fin tuve tiempo para escribir y sobre todo para descansar.

A pesar de la chinga loca y el cansancio brutal con el que amanecí, me fascina estar aprendiendo, me fascina estar buceando, me fascina que cada vez somos más familia los 4, me fascina conocer nuevos lugares, nueva gente y me fascina lo que el mar me muestra. Estoy contentísima por mi satisfacción con lo que hago, espero las cosas sigan tan bien.






Ya para cerrar el viaje nos fuimos a bucear sin cadena, sin transecto, sin apuntar. Sólo a grabar en el caso de Rodrigo, y en el nuestro a ver. Uff ! Bajamos 100 pies ! Lo que nunca había bajado; fue IN-CRE-I-BLE; había como varios dedos de arrecife o mmm varios parches por decirlo de alguna manera y en ellos: WoW! ¿Que no vi? (bueno, exagero, yo se)

Lo primero que atrapó mi mirada fueron unas esponjas. La primera era como un gran tazón, una gran vasija con un pequeño hoyo como boca, adentro era hueco: IMPRESIONANTE!. La seguna esponja era más pequeña pero mucho más chingona: brillaba morado neon fluorescente, de verdad, literal, como en avatar. No podía creer ver algo así natural ante mis ojos.

Seguí nadando y no podía creer loque veía. ¡Al fin el coral que tanto esperaba! Una gomita !!! Woooow nade para alcanzar a Rodrigo pero en eso mi opción fue gritar para llamar su atención (ya que el traía la cámara de video); venía hacia nosotros una mantaraya águila suuuuuper grande, ¡parecía que volaba! Fue nadando de lo mas calmo frente a nosotros, dio vuelta hacia nuestra derecha, se presumió a sí misma más tiempo y luego se fue. Ufff hermosisísimo.

Seguimos observando a nuestro al rededor y luego Rodrigo fue quien me llamó a mí y me pidió que fuera. Me señaló algo y yo veía un coral con detenimiento tratando de descubrir qué tenía que verle a aquel coral. Me zapeó y me volvió a señalar, super hábilmente no me dí cuenta que junto a mí había un mismísmo y controversial Pez León (aquel que se la vive en las primeras planas debido a su terrible invasión al atlántico); lo que tiene de terrible lo tiene de hermoso. Ma! Que criatura tan bella y elegante con sus espinas largas de las que se desprenden unas como telas cual gimnasta artística. Sus grandes ojos y su suave piel cafe manchada de blanco de verdad que pese a mi ignorancia inicial relucían porque se movían conforme al agua. Bellísima criatura, bellísima. A pesar de haber sido dos inmersiones largas de 100 y 80 pies cada una me duró el tanque ahora sí que hasta la última bocanada de aire; fue simplemente una maravillosa despedida del Caribe.

Colorado: RMSSN Summer Academy








...Pues las clases no terminan pero las aventuras ya comienzan...


Me fui a Colorado poco más de una semana y todo gracias a una confusión, una gran amiga y un toque de destino. Como bien acuñada por mi amiga, 'la frase del viaje' dice: "Las cosas pasan por algo, y tenía que ser así, no de otro modo".

El punto es que Jime (mi amiga de la UADY), Migue (mi compita de la UMDI) otro personaje uady y yo nos fuimos pal otro lado; pero afortunadamente ni en un camión pollero ni nadando el río, nos fuimos con boleto de avión, comida y hospedaje pagado por la Colorado State University (CSU).

Colorado es famoso por su 'Rocky Mountain' por lo que la emoción de llegar a las montañas (más viniendo de la prístina y pura planicie yucateca) era extrema. Ya íbamos algo mentalizados para el frío pues según el reporte meteorológico pasaríamos de los 45ºC del riquísimo mar sisaleño (un poco más para el caso del par Mérida) a los 10ºC como máxima de los fríos pueblos de montaña.

Nos fuimos en aviones diferentes que tenían escalas diferentes y bueno tras apuros, un mounstro de aeropuerto, una hora de retraso, 40 minutos para tomar el siguiente vuelo y una distracción fatal debida a la poca práctica del inglés, Migue y yo perdimos nuestra conexión en Houston. La cosa o no empezaba bien y era un indicio del mal viaje que nos esperaba, o probablemente empezaba con una aventura extrema esperándonos un viagem con bastantes sorpresas. Voté por la segunda opción y afortunadamente así fue.

Como llegamos un día antes de la cita con los de la universidad, nos quedamos en Denver con dos chicos de nuestra edad que contactamos por internet y que vivían cerca de la Universidad de Denver (mal a bien pensando que era la misma a la que íbamos y que estaríamos hospedados cerquísima). Cuando llegamos a su casa nos esperaban con hot dogs, hamburguesas, carnes asadas, hamburguesas y como 5 amigos más. Para nuestra sorpresa o para mi sorpresa los dos de la casa hablaban español y el resto o estaba aprendiendo o medio lo entendía o realmente se esforzaba por hablarlo. Resultó que la mayoría ya había vivido en algún país de latinoamerica y que la movilidad estudiantil es lo más común (muy diferente a la UMDI donde tienes realmente que luchar contra viento y marea para salir por un semestre).

Al día siguiente uno de los de la casa nos hizo el enorme favor de llevarnos a la CSU que estaba ni siquiera al otro lado de la ciudad sino EN OTRO PUEBLO! jajaja. Llegamos y nos encontramos con una parte de nuestros compañeros y la asistente del Doctor con el que íbamos. Partimos hacia el campamento en el que estaríamos y tras caminos y carreteras resultó que era en medio de la estepa, ¡¿y las montañas?! , pues no, en medio de la nada de nuevo.



Eran 3 casas con dormitorios y un salón donde tomaríamos las clases, y como en reality show gringo, corrimos a una mesa de la sala a agarrar nuestros gafetes y correr a elegir cuarto jajaja. Nos reunimos todos y nos presentamos, resultó que éramos como 28 estudiantes, todos del interior de Estados Unidos excepto nosotros 4.

El curso fue para prepararnos para nuestras estancias del verano en nuestras respectivas áreas protegidas, a la red estudiantil se le llamó ROCKY MOUNTAIN SUSTENTABILITY SCIENCE NETWORK de la CSU, lo cuál lo volvía más contradictorio aún por tal nombre y tal lugar; en fin.

El itinerario diario era desayunar en casa, a las 9 am estar en el auditorio para tomar clases, de 1 a 2 pm ir a casa a comer, regresar a tomar más clases e ir a campo; a las 630 o 7pm estaríamos de vuelta para cenar todos juntos y luego 'noche libre' (pero como estábamos en medio de alguna carretera, en medio de una estepa, en medio de la nada, realmente no había muchas opciones).

La experiencia fué increíble, no pude creer que donde sólo ves pasto haya tantas cosas diferentes: vimos 10 tipos diferentes de pasto, conejos, ranas diminutas, horned lizards (que son una mezcla de lagartijas con rana prehistóricas), corplites (caca de dinosaurio fosilizadas) entre más. Y más increíble aún, ya que había muchos estudiantes de 'Wildlife Biology' , ¡podían reconocer a un animal por medio de las heces ! era increíble como discutían hasta que llegaban a un acuerdo de que animal estuvo ahí y hace cuánto tiempo...¡y todo por ver y tocar una caca! fenomenal realmente.

Muchos de los gringos nos dijeron que nos deberíamos sentir muy afortunados porque estábamos viendo muchas cosas que ellos estaban viendo por primera vez en su vida y no fue la excepción cuando todos salieron corriendo del salón gritando porque venía un tornado. Fue hermosísimo, afortunadamente no se acercó para ponernos en peligro pero si lo suficiente para contemplarlo; ¡realmente emocionante!

Tras muchas clases, mucha convivencia en casa y muchas cenas nos convertimos todos en una gran familia, nos empezamos a llevar muy bien y desgraciadamente cuando mejor nos llevamos ya casi era momento de irse.

Un día antes de que terminara todo el curso ¡AL FIN NOS LLEVARON A LAS MONTAÑAS! fue lo más maravilloso, muchísima nieve, un paisaje hermosísimo, y ya 'en familia' mucha confianza por lo que llevó a mucha diversión. Nos hicieron tomar un 'rope course' el cual no fue nada más que regresar a la infancia a uno de los campamentos de viajes de generación: es decir ¡¡¡LO MÁXIMO!!! . Nos aventamos de un tipo bungie-columpio uffff ¡que si grité! yo creo que me escucharon hasta New York jajaja, hubo otro que te subías a un poste (tal cual como los de luz) y te tenías que aventar a un trapecio, otro de caminar por un tronco horizontal en una altura respetable y lego aventarte no uff adrenalina suelta por todas las montañas!

De regreso vimos un alce en el camino y en la noche una fiesta de despedida, si si, sigue habiendo gringos en el mundo que bailan muuuy cómico. Nos quedamos un día más con los chicos que nos recibieron antes y fuimos a una fiesta como de película gringa: comienza con gente semi desnuda caminando por la calle, llegas a la fiesta y hay peleas en alberca de chocolate, miles d ejuegos para beber y termina con todo mundo huyendo por rendijas y brincando bardas porque llegó la policía; realmente un gran viaje.

Lo que más me gustó de todo es haber conocido a gringos "no esteriotipados" es decir, no el clásico pelele que vive en su sistema feliz. Conocí gente culta, gente pensante, gente inteligente, gente de mundo, interesante, con gustos similares, preocupados por más allá que el shopping, muy chingón poder aprender de ellos, poder enseñarles a ellos y poder quitar el estereotipo que tenía de ellos (claro, son minoría).